Los errores más comunes al escribir romance

Lo primero de todo, quiero decir que este artículo sobre los errores más comunes al escribir romance, se basa, sobre todo, en errores que yo he cometido y de los que he aprendido a fuerza de prueba y error. Muchos de ellos los he leído en otros libros. En general, son fallos que todos podemos cometer.

Primero un poco de historia sobre mí

Pese a que llevo muchos años escribiendo (me inicié con fanfiction de Harry Potter allá cuando aún estaba en edad de recibir carta de Hogwarts) no he recibido formación precisa de escritura. He aprendido con gente que me señalaba los errores, leyendo mucho e investigando por mi cuenta. Y no fue hasta hace un par de años (o cuatro), cuando dejé de escribir sobre fantasmas, monstruos, vampiros y zombis para escribir romance puro y duro.

¿Y qué pasó? Mi primera novela de romance fue un desastre. Curiosamente, publicada en Wattpad ha tenido bastante éxito, pero la vergüenza me ha hecho retirarla recientemente para corregirla y arreglar los fallos. ¿Por qué? Porque cometí cada error posible en la trama. Y ortotipográficos, pero eso es otro tema que no nos ocupa ahora.

Así que, he querido reunir algunos de esos fallos para hacer una lista fácilmente identificable y ayudarte si estás pensando en empezar una novela de este género. ¡Eso sí! Ten en cuenta que esto es mi opinión, no tengo la verdad suprema. He aprendido cosas mirando y escribiendo, pero me queda mucho por aprender. Y que yo crea que estas cosas están mal, no lo convierte en la realidad absoluta.

Los errores más comunes al escribir romance

Seguramente haya un millón, pero estos son los más habituales que he podido observar. Si cometes alguno de ellos ¡no te preocupes! Reconocerlos es el primer paso para evitarlos.

¡Atención! Hablo en casi todo el artículo de él-ella, porque son las novelas que yo suelo escribir y consumir (aunque he escrito y consumido de todo). Pero esto es aplicable a todo tipo de novelas románticas: ella-ella; él-él; ella-él; ella-él-ella; él-ella-él… Y si tenéis alguna duda concreta, estaré encantada de resolverla en los comentarios.

El primer encuentro de los protagonistas.

Parece una tontería, pero esto (que solo se aplica en mi opinión al romance puro y duro, y no a otros géneros aunque contengan romance) es el error más común que he visto en mis novelas y en otras autopublicadas en Amazon, por ejemplo. Curiosamente fue una de esas cosas que me señalaron y que, después, empecé a fijarme para comprobar que esto sucede en películas también y no solo en libros.

¿Y qué es? ¡Los protagonistas tienen que conocerse los primeros! Si tu novela romántica está narrada por una mujer, no puede conocer a veinte hombres antes del que será su príncipe azul. Y si es narrada por el hombre, tendrá que conocerla a ella primero igualmente, claro.

Esto no significa que luego no pueda haber otras relaciones entremedias del romance, pero que se choquen por la calle, aunque sea. No hace falta que sea un primer encuentro increíble y que cambie las vidas de ambos. Solo ser.

El amor está en el aire. ¡No cometas estos errores más comunes al escribir romance!
Photo by Tyler Nix on Unsplash

¿Por qué? El primer encuentro genera expectación y lo esperamos como agua de mayo. Si tu prota se encuentra con cincuenta personas antes con las que no va a tener un interés romántico, este efecto se diluye.

Esto, por ejemplo, lo leí en Tres semanas serán suficientes, que reseñé en el blog. El protagonista conocía a dos mil mujeres diferentes antes que a la protagonista y, cuando llegábamos a ella, ya no tenía ningún interés, porque encima todas esas chicas eran iguales que ella. En general, esta novela es un buen ejemplo de cómo no escribir un libro de romance.

Ahora bien, las reglas están para romperse. Esto te va a sonar contradictorio, pero no siempre tiene que ser así. Si bien es muy importante dejar claro quién será el interés romántico en tu historia, hay excepciones:

  • ¿Qué pasa si la novela no es puramente romántica? Entonces esto no tiene por qué cumplirse. Si tu novela está enfocada a un asesinato, por ejemplo. No será raro que se centre en eso, el interés romántico quede en segundo plano y esto pueda quedar bien. Puedes escribir una novela de fantasía-romántica o un romance-fantástico. Elige bien tu género principal, el orden importa.
  • Otro ejemplo de romance en el que esto puede quedar bien, es por ejemplo Los zapatos de Valeria, que también reseñé en el blog. El protagonista masculino no sale hasta el 33% del libro y el primer chico con el que sale la protagonista es su marido. Obviamente de hacerlo al revés, no habría tenido sentido por la trama. Pero deja muy claro cuando aparece que ese chico es: EL CHICO.
  • También cuando el romance va a desarrollarse sorpresivamente con un personaje que en el planteamiento sería secundario. Se me ocurre un ejemplo de una película de Netflix. En Cuando nos conocimos (si no me equivoco se llama así, la vi hace tiempo).
    CUIDADO SPOILERS: parece que la historia se va a desarrollar con una de las chicas y es la primera que sale, pero con la primera que interactúa de verdad es con la amiga, que luego se convertirá en su interés romántico. Recuerdo que me pasé toda la película diciendo: que se quede con la amiga, con la amiga. Y generó muy bien el efecto del que hablo, por presentarnos primero a la otra chica.

Seguramente haya más casos en los que esto quede bien de otra manera, pero para mí, es un error horrible que, por ejemplo, a la hora de presentar una novela en la que habrá un triángulo amoroso, salga primero el que no se quedará con la protagonista. Eso sí, quizá te haya arruinado las próximas novelas o películas que veas, porque ya no habrá sorpresa.

El enrevesamiento de la trama

Otro de los errores más comunes al escribir romance, me parece el enrevesamiento de la trama. Cuando da vueltas y vueltas con el: ahora sí, ahora no. De esto aprendí cuando hice el curso de guiones y apliqué el tema a los libros. Creo que una buena novela tiene que tener tres partes claramente diferenciadas: tres actos.

No compliques el amor más de lo que ya se complica solo.
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Al igual que antes, las reglas pueden romperse claro, puedes hacer cuatro actos en vez de tres, pero no recomiendo más, porque se hará cansina. Y se convertirá en uno de estos errores más comunes al escribir romance.

En resumen: si tus protagonistas rompen y vuelven más de tres veces, tu novela posiblemente se haga aburrida de leer. Ahora bien. ¿Los tres actos tienen que empezar y acabar con una salida-ruptura? No, por favor.

Divide tu novela en tres partes, teniendo en cuenta que el primer y tercer acto representen aproximadamente el 25% de la novela cada uno, y el segundo acto el 50% restante. Y, luego, plantéate cada acto como una novela en sí misma. Con su inicio, nudo y desenlace. Además, cada acto debe tener su propio objetivo primario y dar respuesta a una pregunta que debes hacerte. Cuando tengas esto claro, empieza a escribir.

Por ejemplo:
  • Acto 1: Los protagonistas que trabajan juntos y no se soportan tienen que llegar a un acuerdo para que su jefe no los despida. ¿Cómo conseguirán trabajar juntos sin matarse? Al llegar a este acuerdo, chocarán sus manos y dará fin al acto uno, con un consenso. (¿Ves? No ha habido rupturas y has alargado un acto entero sin drama innecesario. Los actos no tienen por qué acabar mal siempre. Responder a tus preguntas satisfactoriamente hará feliz al lector)
  • Acto 2: Haber llegado a un acuerdo los ha hecho darse cuenta de sus sentimientos, que se desarrollan durante el acto dos. Este acto puede alargarse con lo que quieras. Como ya he dicho, para mí debe ser el acto más largo y aquí debe ir toda la carga romántica. Es el momento de besos, cama, amor, lo que sea. Y, con el fin del acto dos, llegamos a lo que yo llamo punto de ruptura. Por lo general, tiene que incluir una ruptura, sí. Es lo malo del romance. Los problemas que hemos contado hasta aquí, deben explotar. Por ejemplo, el jefe descubre que se acuestan en la sala de las fotocopias y despide a uno, que se rebota porque ha perdido su carrera y rompe con el otro.
  • Acto 3: Empieza mal, porque acaban de romper. A partir de aquí, es una carrera contra reloj para arreglar la situación antes de que se acabe el libro. Yo, personalmente, necesito un momento de epifanía para cada uno de los protas en el que DECIDA estar con la otra persona porque es más importante que todo lo demás. Odio esas novelas en las que parece que uno quiere más al otro, que acepta porque ñeh. Pero cómo resolver la situación, ya es cosa tuya.

¿Quién quiere a quién y por qué?

En sintonía con el punto anterior, otra cosa que he detectado en muchas novelas (profesionales y autoeditadas) es que uno de los dos personajes quiere por… ciencia infusa. Curiosamente suele ser el personaje masculino que irremediablemente se prenda de nuestra protagonista por lo encantadora que es, sin nada más. Sé que muchas veces en romance consideramos a los hombres un saco de músculos sin nada más, pero, por favor, debajo de toda esa piel dura y perfecta, también hay un corazoncito.

No olvidéis darles una motivación romántica a los dos personajes. La atracción física puede ser una buena forma de comenzar, de romper el hielo, pero nadie se queda con nadie solo porque le atraiga físicamente. Y si lo hacen, acabarán rompiendo antes o después. Sé lógico, quiere a tus personajes, dale cualidades positivas que hagan que tus otros personajes los quieran y también negativas, porque a veces las cosas malas nos hacen adorables (y realistas, sobre todo).

¿Qué tipo de conflictos crear para llegar al punto de ruptura sin caer en los errores más comunes al escribir romance?

Ahora que ya sabemos lo que es, veamos qué conflictos puedo crear para que mis personajes tengan problemas. Si estos conflictos no existen, tendremos a dos personajes que se quieren mucho y que no importan a nadie. También he leído novelas en las que todo era genial y de pronto discutían por una tontería, reconciliación al siguiente capítulo y… ¡vaya rollo soporífero!

De nuevo esto se basa en mi observación, así que no lo toméis como verdad absoluta:

  • Conflicto interno:

Es el que tienen los protagonistas por motivos propios. Uno ya está casado, enamorado de otra persona, ha hecho un voto de castidad, no le gustan los malotes, o los empollones, las pijas, está de luto… ¡Lo que sea! Motivos que hace que uno, o los dos, naden contra corriente de esa relación a la que se sienten irremediablemente atraídos aunque la lógica les pida correr en la dirección contraria.

En este tipo de conflictos tendrán que suponer un punto de ruptura basado en ello. Es decir, si la reticencia de la pareja es que ya está casada, por ejemplo, luego no pueden romper porque patatas les han despedido del trabajo. Tienen que romper por este matrimonio. Es lo que les separaba toda la novela, que los separe de verdad. Ya sea que decida romper su matrimonio y quiera alejarse de todo o que quiera salvar su relación previa. A ver cómo lo arreglas, pero hazlo bien.

  • Conflicto externo:

Como puedes imaginar, son problemas que afectan a los protagonistas sin ser responsables directos de ellos. Que estén prohibidas las relaciones en el trabajo, que no se llevasen bien de antes, que pertenezcan a grupos contrarios…

Obviamente, como en el caso anterior, esto tiene que llevar a la ruptura. No sirve de nada que durante quinientas páginas plantees que su amor es imposible porque sus familias están enfrentadas y que, llegado el momento de romper, lo hagan porque él le ha mirado el culo a la vecina. Sé coherente con lo que estás contando.

  • En la mezcla puede estar el gusto:

Pero con matices. A veces no nos pasa solo una cosa en la vida, porque esta es mucho más compleja. Podemos ser de clases sociales diferentes y que a la vez uno esté prometido y, para colmo, encerrados en un barco que se va a hundir. Eso sí, no abuses de conflictos, porque si hay demasiado en contra de los protagonistas, además de hacerse agobiante, puede hacer que la situación sea irreconciliable.

¿Y cuando explote? Pues que lo haga todo. Todo lo que has desarrollado tiene que llegar a buen puerto al final. O a mal puerto. Vamos, que hundas el barco, hagas que la diferencia de estatus los separe y que su marido esté a punto de matar al prota. La reconciliación será más bonita, ya verás.

Uno de los errores más comunes al escribir romance es la falta de un buen punto de ruptura
Photo by Kelly Sikkema on Unsplash

Sobre todo, elijas el que elijas, estos conflictos tienen que quedar claros para el lector. A mí no me vale de nada que los protas no puedan estar juntos porque él le tiró una caca de perro a ella en preescolar, si yo no lo sé. Asegúrate de mostrar el problema, no de contarlo sin más. ¡Tengo que verlo, entenderlo, empatizar y creérmelo!

Otros errores más comunes a la hora de escribir romance

Creo que tarde o temprano tendré que escribir una segunda parte, porque he visto (y escrito) demasiadas cosas mal. También me gustaría escribir un artículo desarrollando más lo de los actos. Pero creo que, como punto de partida, esto ya está bien.

Sin embargo, déjame nombrar rápidamente otros errores comunes que evitar:

  • Que las parejas estén bien desde el principio y solo haya un punto de ruptura al final durante unas páginas y luego como si nada.
  • Alargar demasiado las rupturas-reconciliaciones. No da la sensación de que tu pareja pueda superarlo todo, si no de que no tienen estabilidad psicológica.
  • El tercer acto se resuelve al principio y luego hay veinte capítulos de felicidad conyugal. ¡Qué rollo! Una vez que todo se arregla, yo no quiero seguir leyendo. (Esto puede tener una excepción cuando es una saga y has cogido cariño a los personajes de verdad y quieres saber qué les pasará en el futuro). En cualquier caso, resuelve las cosas sin importancia antes y no me pongas un epílogo larguísimo en el que van a comer con su familia si no aporta nada.
  • El amor sin justificación. Para querer hacen falta motivos. Y lo mismo para volver. ¡No caigas en la rutina!
  • Desarrollar demasiado la relación con un secundario con el que el protagonista no acabará. Puede hacerse aburrido.
  • Meter demasiados personajes que encima están todo el rato gritando para llamar la atención del lector. Especiales y únicos los protagonistas (y un amigo de cada, como mucho). El resto sobran.
  • Que el conflicto entre ellos sea superfluo y fácilmente solucionable por cualquier persona de a pie con dos dedos de frente. ¡Hay que darse más abrazos!
  • Hablar excesivamente mal de exparejas. Esto no lo soporto. Si habla así de su ex, imagina cómo hablará del prota en cuanto tengan un problema.
  • Personajes demasiado planos. Los seres humanos somos muy complejos, por favor, ten en cuenta que los personajes también deben serlo. Crea sueños y motivaciones incluso para los secundarios, aunque jamás lleguen a decirlas en alto, generará la sensación de un personaje más profundo. Lo conocerás mejor y harás que lo queramos. Y si los secundarios deben ser complejos ¡imagina los protagonistas!
  • Y en contra parte con lo anterior, describir excesivamente la motivación de los personajes en lugar de mostrarlo, así como su forma de ser. Estoy cansada de leer en libros cosas como: «era muy graciosa» . A mí tu palabra me da igual, quiero verlo. Y así con todo, desde Bella Swan abundan los personajes torpes, pero en la mayoría de los casos se limitan a un tropezón y un «uy, que torpe». ¡Tienes que mostrarlo todo!

Y hasta aquí este artículo sobre los errores más comunes al escribir romance.

¡Espero que os haya servido! ¡Contadme vuestra opinión en los comentarios! ¿Estáis de acuerdo conmigo en estos fallos? ¿Conocéis otros errores comunes al escribir romance?

¡Dale a like si te ha gustado y déjanos tu comentario!

2 comentarios en “Los errores más comunes al escribir romance

  • el 12 noviembre 2020 a las 12 h 59 min
    Permalink

    Muchas gracias. ?Como puedo iniciar sesion?

    Respuesta
  • el 13 noviembre 2020 a las 7 h 32 min
    Permalink

    es realmente interesante! Me lo apunto todo para mejorar mi novela 😀 mcuhas gracias!!

    Respuesta

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